lunes, 9 de junio de 2008

Un Cuento sobre el Amor

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando El Aburrimiento había boztesado por tercera vez, La Locura, como siempre tan loca, les propuso: ¡Vamos a jugar a las escondidas! La Intriga levantó la ceja, intrigada y La Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso? Es un juego, explicó La Locura, en el que me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras Uds. se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego. El Entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a La Duda e incluso a La Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Uno, dos, tres,.... comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La Pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra de El Triunfo quien, con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse: cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Qué si un lago cristalino? Ideal para La Belleza.¿Qué si la hendija de un árbol? Perfecto para La Timidez.¿Qué si el vuelo de la mariposa? Lo mejor para La Voluptuosidad.¿Qué si una ráfaga de viento? Magnífico para La Libertad. Así La Generosidad terminó por ocultarse en un rayito de sol. El Egoísmo en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, sólo para él. La Mentira se escondió en en fondo de los océanos (mentiras, en realidad se escondió detrás del arcoiris). La Pasión y El Deseo, en el centro de los volcanes. El Olvido...se me olvidó donde se escondió...pero eso no es lo importante. Cuando La Locura contaba 999.999, El Amor aún no había encontrado sitio para esconderse pues todo se encontraba ocupado...hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió escondrese entre sus flores. Un millón, contó La Locura, y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue La Pereza, sólo a tres pasos de una piedra.Después escuchó a la Fe discutiendo con Dios sobre zoología.La Pasión y El Deseo...los sintió en el vibrar de los volcanes.En un descuido encontró a La Envidia y claro, pudo deducir donde estaba El Triunfo. El Egoísmo...no tuvo que buscarlo: él solito salió disparado de su escondite que resultó ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a La Belleza.Y con La Duda resultó más fácil todavía pues se la encontró sentada sobre una cerca sin decidir de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos.... Al Talento entre la hierba fresca. A La Angustia en una oscura cueva. A La Mentira detrás del arcoiris (mentiras, si ella estaba en el fondo de los océanos...) Y hasta El Olvido, quien ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas! Pero sólo El Amor no aparecía por ningún sitio... La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en las cimas de las montañas y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y sus rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas cuando de pronto se escuchó un fuerte grito de dolor... Las espinas habían herido en los ojos a El Amor! La Locura no sabía que hacer para disculparse... Lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo... Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra...
El Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña...

viernes, 6 de junio de 2008

El pequeño librero pierde pie

No cabe duda de que entre las profesiones vocacionales se encuentra la de pequeño librero porque algunos mantienen su negocio abierto, a pesar de las pérdidas. Un amplio informe sobre el sector, presentado ayer en Madrid, pone de relieve que el beneficio sobre ventas de las librerías varía entre el 3,13% de las muy grandes y el 1,82% de pérdidas de los negocios más reducidos. "Está claro", comentó Xavier Cubeles, responsable del estudio, "que existe un factor cultural en la dedicación de muchos pequeños libreros más allá de los beneficios".
Encargado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), que agrupa a 1.500 comercios del sector, el estudio destaca que se produce "una cierta tendencia de decrecimiento / estancamiento del promedio de las ventas anuales en libros de las librerías en el periodo comprendido entre 2002 y 2006". La firma BCF Consultors, que realiza este informe desde el año 2000, considera como librerías a aquellos establecimientos cuyas ventas de libros representan más del 80% del total. Por ello, tanto las grandes superficies como los quioscos y otros puntos de venta quedan excluidos de esta encuesta. En España funcionan alrededor de 30.000 puntos de venta de libros, diarios y revistas.El presidente de CEGAL, Fernando Valverde, hizo ayer una interpretación positiva de los datos y señaló que "se trata de una situación de estancamiento consolidado". "De momento", agregó, "han consolidado su posición las librerías independientes y esto no es malo". Tanto Valverde como Cubeles defendieron a capa y espada el mantenimiento del precio fijo de los libros. "Es una medida en pro de los lectores que además garantiza la supervivencia de los editores independientes y de una extensa red de librerías", comentó el presidente de CEGAL. Entretanto, Cubeles argumentó que los países como el Reino Unido, que han eliminado el precio fijo, han llevado a la ruina a las pequeñas librerías. "Esta medida", remachó el responsable del informe, "asegura un trato igualitario entre grandes y pequeños o entre el centro de la ciudad y un barrio periférico o un pueblo".Como no podía ser de otro modo, la extraordinaria oferta de títulos que las editoriales colocan en el mercado aparece como uno de los cuellos de botella para muchos libreros. "La gran cantidad de títulos que pueden y deben almacenarse en las librerías (de fondo)", señalan los autores del estudio, "puede ser un factor limitador de las posibilidades de mejora de la rotación de las existencias y puede crear una situación de conflicto entre la función económica y la función cultural de estos establecimientos". Y a propósito de función cultural, Valverde emplazó ayer a las editoriales a colaborar en la organización de actividades que dinamicen la lectura. Una vez más, la brecha entre grandes y pequeñas se nota en este apartado. Mientras alrededor del 60% de los comercios más importantes organiza presentaciones de libros, apenas el 34% de los más modestos puede convocar este tipo de actos a los que asisten escritores y editores. El resto de actividades de dinamización no son tan valoradas por el sector.Convertir en atractivo el negocio del libro, en el terreno económico y más allá de su misión cultural, aparece como recomendación de la radiografía del sector entre 2002 y 2006. "Para el futuro de los libreros", manifestó Xavier Cubeles, de BCF Consultors, "resulta fundamental que el sector resulte interesante para las inversiones".



Mi opinión sobre este tema es que los libreros tienen derecho a seguir con su trabajo, al ser una profesión como otra cualquiera que les permite vivir. El tema es que las grandes superficies comerciales, los quioscos y otros puntos de venta les hacen competencia reduciendo las ventas de las pequeñas librerias a mínimos. Lo que necesitan es una pequeña inversión en su terreno, para poder salir a flote del vache y comenzar a elevar sus ventas, limitando la venta en centros comerciales, quioscos, etc. El tema es que nadie quiere invertir en este campo, y tienen que buscar patrocinadores, que puendan invertir.